Mientras el Antiguo Mundo tiembla tras el atentado a las Torres Gemelas, el joven Wilco Faia es admitido en la Academia de Artes Mundiales, una institución que recluta a las mentes más brillantes del planeta con un solo objetivo: iluminar a la humanidad. Pero, una vez allí, los secretos más profundos que se esconden en las entrañas de nuestra obsoleta sociedad se revelarán frente a sus ojos. Y entre libros, ascensores que viajan horizontalmente y la leyenda de una misteriosa carta escrita por Nikola Tesla, Wilco entenderá que el futuro de la humanidad también se encuentra en sus destructivas manos.
Tras un accidente Lucía descubre que le queda poco tiempo de vida, es por ello que desea volver a Galicia, a un lugar donde el recuerdo y la nostalgia le prometen la felicidad y tranquilidad, como uno de los últimos deseos que tiene antes de abandonar el mundo. En todo el proceso le sigue su pareja Julián, que confuso y temeroso por toda la situación parece cerrarse en si mismo. Todo cambia en el momento en el que Lucía quiere ir al pueblo de su infancia, al cual no duda en llevarla. No es un libro que me haya gustado especialmente, a pesar de que tiene una historia buena y me gusta como está escrita, toda la carga de nostalgia se me hace pesada, aunque no llega aburrir porque no es demasiado largo, cosa que hace que no te deje un mal sabor de boca. Achaco mi poco entusiasmo a que a día de hoy no conecto con lo que le pesa a los personajes, y no llego a tener empatia ni simpatía con ninguno de ellos, a pesar de que lo que les sucede da pie a que suceda eso. Los lugare...
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